Circuitos por Portugal
Sumario
Portugal despliega ante el viajero un mosaico de experiencias que combinan historia milenaria, arquitectura singular y paisajes de extraordinaria belleza natural. Este territorio atlántico, forjado por siglos de navegación oceánica y descubrimientos geográficos, conserva ciudades monumentales donde palacios reales conviven con barrios populares llenos de autenticidad, mientras que sus regiones vinícolas producen algunos de los caldos más refinados de Europa y sus costas ofrecen playas de arena dorada bañadas por un océano de aguas templadas.
Las rutas organizadas por el territorio portugués permiten descubrir desde la elegancia lisboeta hasta los paisajes agrestes del norte, pasando por ciudades universitarias cargadas de tradición y valles fluviales donde viñedos centenarios se extienden en terrazas esculpidas en laderas escarpadas. Los circuitos diseñados para explorar este país atlántico revelan la riqueza cultural de una nación que supo proyectarse hacia horizontes lejanos mientras preservaba tradiciones ancestrales que continúan definiendo su identidad contemporánea. Entre los mejores circuitos de Voyage Privé, las rutas portuguesas destacan por su diversidad, permitiendo experimentar desde la sofisticación urbana hasta la serenidad rural en itinerarios que conectan destinos emblemáticos con rincones menos conocidos pero igualmente fascinantes.
Los circuitos más hermosos de Portugal con Voyage Privé
1. Circuito en libertad: Norte de Portugal y Rías Baixas en 7 noches

Este extraordinario circuito de 7 noches invita a explorar los tesoros del norte de Portugal y las magníficas Rías Baixas gallegas. El itinerario comienza en la fascinante ciudad de Oporto, donde podrá sumergirse en su casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, antes de emprender un crucero por los seis puentes que cruzan el río Duero. La aventura continúa hacia las ciudades históricas de Guimarães, cuna de la nación portuguesa, y Braga, conocida como la ciudad de los arzobispos.
El recorrido se enriquece con el descubrimiento de Viana do Castelo y su impresionante santuario del Monte de Santa Luzia, seguido de una incursión en territorio español para visitar la fortaleza de Valença y la pintoresca ciudad gallega de Tui. Una de las experiencias más memorables del viaje es la excursión a las Islas Cíes, auténtico paraíso natural del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, donde la playa de Rodas figura entre las más hermosas del mundo.
El circuito culmina en Santiago de Compostela con una visita guiada por esta ciudad patrimonio mundial, donde la majestuosa catedral y el famoso Pórtico de la Gloria constituyen paradas obligatorias. A lo largo del recorrido, las visitas guiadas a Pontevedra y las degustaciones de vinos locales completan una experiencia cultural y gastronómica excepcional.
Lo que más nos gusta: La combinación perfecta entre patrimonio cultural y naturaleza salvaje, especialmente la escapada a las paradisíacas Islas Cíes y el crucero por el río Duero con sus paisajes vínicolas únicos.
2. Circuito de Lisboa a Oporto

La ruta entre las dos principales ciudades portuguesas revela la esencia más auténtica del país durante 6 noches de descubrimientos continuos. Lisboa, la capital de las siete colinas, abre este viaje con la visita al histórico barrio de Belém, donde la Torre de Belém, el Monasterio de los Jerónimos y los famosos pasteles de Belém marcan los primeros momentos de una experiencia gastronómica y cultural inolvidable.
El alquiler de coche incluido en el circuito ofrece total libertad para explorar las maravillas de los alrededores. Sintra, antigua residencia real y Patrimonio de la Humanidad, seduce con su mágico Palacio da Pena de colores vibrantes. El recorrido continúa hacia el Cabo da Roca, punto más occidental de Europa continental, antes de descubrir las elegantes estaciones balnearias de Cascais y Estoril.
El trayecto hacia el norte desvela las joyas de Coimbra, con su prestigiosa universidad histórica, y Aveiro, apodada la Venecia portuguesa por sus canales pintorescos. Guimarães y Braga completan este periplo cultural antes de llegar a Oporto, donde una degustación en las famosas bodegas Ferreira corona este viaje con los sabores del auténtico vino de Oporto.
Lo que más nos gusta: La libertad total que ofrece el coche de alquiler incluido para descubrir joyas como Sintra y el Cabo da Roca, combinada con la velada de fado en Lisboa y la degustación de vinos en las bodegas de Oporto.
3. Circuito en grupo Joyas del Atlántico - Madeira

Madeira, la isla de las flores, despliega sus paisajes vertiginosos durante este circuito organizado de 8 días y 7 noches que promete un cambio de escenario total. Situada frente a las costas marroquíes, esta joya atlántica mantiene un clima primaveral durante todo el año, ideal para explorar su extraordinaria biodiversidad y sus paisajes volcánicos únicos en el mundo.
La exploración del este de la isla conduce hasta el Pico do Arieiro, situado a 1.810 metros de altitud, desde donde se contempla un panorama excepcional de montañas, abismos y mesetas. El pueblo de Santana cautiva con sus tradicionales casitas de tejados de paja, mientras que la punta de São Lourenço ofrece vistas espectaculares del extremo oriental de la isla.
El recorrido por el oeste revela otros tesoros como el acantilado de Cabo Girão, uno de los más altos del mundo, y las famosas piscinas naturales de Porto Moniz, excavadas en la lava volcánica. El bosque de laurisilva, clasificado Patrimonio Mundial de la UNESCO, y la meseta de Paúl da Serra a 1.400 metros de altitud completan este viaje a través de paisajes únicos donde la naturaleza reina suprema.
Lo que más nos gusta: Los paisajes volcánicos únicos de Madeira, especialmente las piscinas naturales de Porto Moniz y el bosque de laurisilva Patrimonio de la UNESCO, sin olvidar los famosos toboganes de Monte para una experiencia llena de emociones.
4. Combinado Oporto y Lisboa

El combinado perfecto para descubrir las dos capitales portuguesas más emblemáticas en un solo viaje. Oporto abre este recorrido urbano con su aire de elegante decadencia y sus barrios señoriales que contrastan con las estrechas callejuelas del casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El paseo nocturno junto a la ribera del Duero y la visita al auténtico Mercado do Bolhão sumergen inmediatamente en la atmósfera única de esta ciudad norteña.
El trayecto en tren entre las dos ciudades, incluido en el programa, ofrece una experiencia cómoda y panorámica a través del paisaje portugués. Lisboa, la capital nostálgica construida sobre siete colinas, despliega sus encantos a lo largo del río Tajo con una mezcla ecléctica de barrios, cultura y arquitectura que la distingue de todas las demás capitales europeas.
Un tour gratuito de orientación por Lisboa permite descubrir los lugares imprescindibles de la capital lusa, desde los palacios e iglesias hasta el imponente castillo que testimonia el rico patrimonio cultural del país. Las estrechas calles empedradas e inclinadas, repletas de cafés tradicionales y tiendas auténticas, invitan a paseos contemplativos para conocer la cultura local y sus habitantes.
Lo que más nos gusta: La comodidad del tren incluido entre las dos ciudades y la total libertad para explorar a su ritmo estos centros urbanos cargados de historia, cada uno con su personalidad única y sus tesoros arquitectónicos.
Lisboa: Capital Atlántica entre Tradición y Modernidad
Lisboa emerge como una de las capitales europeas más seductoras, donde siete colinas abrazan el estuario del Tajo creando un anfiteatro natural que alberga barrios históricos de personalidades únicas y vistas panorámicas que se extienden hasta el horizonte oceánico. Esta metrópolis de medio millón de habitantes conserva un patrimonio arquitectónico excepcional que refleja ocho siglos de historia urbana, desde vestigios medievales hasta creaciones contemporáneas que dialogan armoniosamente con estructuras históricas, mientras que su ubicación estratégica la convirtió durante siglos en puerta de entrada y salida hacia mundos lejanos que enriquecieron su carácter cosmopolita.
El barrio de Belém concentra monumentos que testimonian la época dorada de los descubrimientos portugueses, cuando navegantes como Vasco da Gama partían desde estas riberas para explorar rutas marítimas hacia África, Asia y América. El Monasterio de los Jerónimos, obra maestra del estilo manuelino que fusiona elementos góticos tardíos con motivos decorativos inspirados en la naturaleza y los viajes oceánicos, alberga los restos de Vasco da Gama y del poeta Luís de Camões, mientras que la Torre de Belém, fortaleza que protegía la entrada del puerto lisboeta, simboliza el poder naval que permitió al reino portugués construir el primer imperio global de la historia moderna.
Los tranvías históricos que recorren las calles empedradas conectan barrios como Alfama, laberinto medieval donde el fado nació en tabernas populares y continúa resonando en casas de espectáculos que perpetúan esta expresión musical única, y el Bairro Alto, distrito bohemio que combina comercios tradicionales con restaurantes contemporáneos en un entramado urbano que conserva la escala humana característica de Lisboa. Las vistas desde el Castillo de San Jorge abarcan toda la ciudad y el estuario del Tajo, ofreciendo perspectivas que permiten comprender la geografía urbana y la relación histórica entre la capital portuguesa y el océano que la conecta con el mundo.

Sintra y Palacios de Ensueño
A treinta kilómetros de Lisboa, Sintra despliega un conjunto palatino único en Europa donde la realeza portuguesa creó residencias de verano que reflejan influencias arquitectónicas diversas adaptadas al clima atlántico y a paisajes de colinas boscosas. El Palacio da Pena, construcción romántica del siglo XIX que combina elementos neogóticos, neoislámicos y neomanuelinos en una síntesis eclética de extraordinaria originalidad, corona una de las cimas de la Sierra de Sintra ofreciendo vistas que se extienden hasta el océano, mientras que el Palacio Nacional conserva decoraciones mudéjares únicas que testimonian la convivencia cultural que caracterizó la península ibérica durante siglos.
Oporto: Ciudad del Vino y Capital del Norte
Oporto se alza sobre las riberas del Duero como guardiana de tradiciones norteñas que combinan sobriedad arquitectónica con hospitalidad calorosa, creando una atmósfera urbana única donde casas burguesas de fachadas azulejadas conviven con bodegas centenarias que han perfeccionado durante generaciones la elaboración del vino que lleva el nombre de la ciudad. Esta metrópolis de doscientos treinta mil habitantes conserva un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO, donde iglesias barrocas, palacios neoclásicos y edificios contemporáneos de arquitectos de renombre internacional dialogan en espacios urbanos que reflejan diferentes épocas de prosperidad económica basada en el comercio atlántico.
Las bodegas de Vila Nova de Gaia, situadas en la ribera opuesta del Duero, albergan procesos de envejecimiento del vino de Oporto que requieren conocimientos técnicos transmitidos durante generaciones entre familias que desarrollaron métodos únicos para criar este vino fortificado en toneles de roble que le confieren matices aromáticos incomparables. Las visitas a estas instalaciones revelan secretos enológicos centenarios mientras ofrecen degustaciones que permiten apreciar la diversidad de estilos que abarca desde oportos jóvenes y afrutados hasta reservas añejas de complejidad excepcional que representan la culminación del arte vinícola portugués.
El Mercado do Bolhão, construido en hierro y vidrio según técnicas arquitectónicas del siglo XIX, concentra productos regionales que reflejan la diversidad gastronómica norteña donde pescados atlánticos se combinan con verduras de huerta, quesos artesanales y embutidos tradicionales para crear una cocina regional de personalidad marcada. Los cafés históricos del centro mantienen viva la tradición del café expreso servido en tazas pequeñas acompañado de dulces conventuales que las monjas elaboraban según recetas secretas transmitidas oralmente durante siglos, creando especialidades reposteras que combinan influencias árabes con técnicas européas.
Arquitectura Contemporánea y Renovación Urbana
Oporto experimenta desde las últimas décadas una transformación urbana que respeta el patrimonio histórico mientras incorpora arquitectura contemporánea de alta calidad, como la Casa da Música diseñada por Rem Koolhaas y el Museo de Arte Contemporáneo de Álvaro Siza Vieira, creaciones que demuestran la capacidad de la ciudad para reinventarse sin perder su identidad característica. Esta renovación urbana incluye la rehabilitación de barrios industriales reconvertidos en espacios culturales y residenciales que atraen población joven y visitantes internacionales, consolidando el atractivo de una ciudad que equilibra tradición y modernidad.
Valle del Duero: Paisajes Vinícolas y Patrimonio Rural
El Valle del Duero se extiende desde la frontera española hasta la desembocadura portuense creando uno de los paisajes culturales más espectaculares de Europa, donde viñedos milenarios se distribuyen en terrazas que modelan laderas escarpadas según técnicas agrícolas desarrolladas durante dos milenios de viticultura continuada. Esta región vinícola, reconocida como Patrimonio Mundial por su valor paisajístico y cultural excepcional, produce tanto los uvas que dan origen al vino de Oporto como caldos de mesa que han ganado reconocimiento internacional por su calidad y personalidad únicas derivadas de condiciones climáticas y geológicas específicas del valle fluvial.
Los cruceros fluviales por el Duero permiten contemplar este paisaje desde perspectivas únicas que revelan la monumentalidad de una obra humana realizada durante siglos de trabajo paciente para adaptar laderas rocosas a cultivo de la vid. Las quintas tradicionales, propiedades vinícolas que combinan funciones productivas con arquitectura residencial señorial, abren sus puertas para mostrar procesos de elaboración que mantienen métodos tradicionales adaptados a tecnologías contemporáneas que respetan el carácter artesanal de vinos que reflejan características específicas de cada parcela y cada añada.
Poblaciones ribereñas como Peso da Régua y Pinhão conservan estaciones ferroviarias decoradas con azulejos que narran la historia de la región vinícola, mientras que sus calles mantienen comercios tradicionales y restaurantes que sirven cocina regional donde productos locales (truchas del río, cabrito, aceite de oliva, miel) se transforman en platos que expresan la identidad gastronómica duriense. Los miradores estratégicamente ubicados en las colinas circundantes ofrecen panoramas que abarcan meandros fluviales bordeados de viñedos que cambian de color según las estaciones, creando espectáculos naturales de belleza extraordinaria.
Lagares Tradicionales y Pisado de la Uva
Durante la vendimia, algunas quintas mantienen viva la tradición del pisado de la uva en lagares de granito, ritual ancestral donde grupos de vendimiadores pisan las uvas al ritmo de canciones tradicionales que facilitan el trabajo colectivo mientras extraen el mosto con métodos que respetan la integridad de las uvas. Esta práctica, conservada por su valor cultural tanto como por sus beneficios enológicos, permite a los visitantes participar en ceremonias que conectan directamente con siglos de tradición vinícola que define la identidad cultural del valle duriense.

Coímbra: Universidad Milenaria y Patrimonio Académico
Coímbra despliega su señorío académico a orillas del Mondego, donde una de las universidades más antiguas de Europa continúa formando estudiantes en campus que conservan tradiciones seculares mientras adaptan contenidos educativos a exigencias contemporáneas. Esta ciudad de ciento cuarenta mil habitantes, que durante dos siglos sirvió como capital del reino portugués, conserva monumentos que testimonian diferentes períodos de esplendor político y cultural, desde vestigios romanos hasta creaciones barrocas que reflejan la riqueza generada por el imperio ultramarino portugués durante los siglos XVI y XVII.
La Universidad de Coímbra, fundada en 1290 y reconocida como Patrimonio Mundial, alberga la Biblioteca Joanina, una de las bibliotecas barrocas más espectaculares del mundo donde doscientos cincuenta mil volúmenes se conservan en salas decoradas con maderas exóticas y pinturas alegóricas que celebran el saber y el poder real. El ceremonial académico mantiene tradiciones como la Queima das Fitas, festividad estudiantil que marca el final de los estudios superiores con rituales que incluyen música tradicional, trajes ceremoniales y celebraciones colectivas que refuerzan vínculos entre generaciones de estudiantes que perpetúan el espíritu universitario coimbrés.
La Sé Velha, catedral románica del siglo XII, y el Monasterio de Santa Cruz, panteón de los primeros reyes portugueses, anclan la ciudad en su pasado medieval mientras que jardines botánicos creados en el siglo XVIII para enseñanza de medicina y farmacia conservan especies vegetales de todo el mundo que reflejan la dimensión global del imperio portugués. Las repúblicas estudiantiles, residencias tradicionales donde estudiantes conviven según códigos de honor y solidaridad transmitidos oralmente durante siglos, mantienen vivas tradiciones comunitarias únicas que combinan formación académica con educación cívica basada en valores de respeto mutuo y responsabilidad colectiva.
Fado de Coímbra y Tradición Musical
Coímbra desarrolló una variante específica del fado que se distingue por su carácter más ceremonial y académico, interpretado exclusivamente por hombres vestidos con trajes universitarios tradicionales acompañados de guitarras portuguesas y clásicas que crean atmósferas melancólicas apropiadas para expresar sentimientos estudiantiles relacionados con el amor, la amistad y la nostalgia. Esta expresión musical, que resuena en callejuelas nocturnas y tabernas históricas, perpetúa tradiciones que conectan música popular con ambiente universitario creando una síntesis cultural única en el panorama musical portugués.
Aveiro: Venecia Portuguesa y Tradiciones Marineras
Aveiro se extiende entre canales que conectan lagunas costeras con el océano atlántico, creando un ecosistema acuático único donde embarcaciones tradicionales llamadas moliceiros navegan entre salinas centenarias y arrozales que reflejan la adaptación humana a condiciones ambientales específicas de la costa atlántica portuguesa. Esta ciudad de setenta y ocho mil habitantes, conocida como la Venecia portuguesa por sus canales urbanos bordeados de casas de colores pastel, conserva tradiciones marineras que incluyen pesca tradicional, recolección de sal marina y cultivo de arroz en terrenos inundables que requieren técnicas agrícolas especializadas transmitidas durante generaciones.
Los moliceiros, embarcaciones de fondo plano decoradas con motivos populares que combinan humor, crítica social y religiosidad según tradiciones artesanales locales, transportaban antiguamente moliço (algas marinas) utilizadas como fertilizante agrícola y continúan navegando por canales urbanos y lagunas circundantes llevando visitantes que descubren paisajes anfibios de extraordinaria belleza natural. Las salinas tradicionales mantienen métodos de producción artesanal que aprovechan condiciones climáticas atlánticas (sol, viento, mareas) para evaporar agua marina y cristalizar sal de excelente calidad utilizada tanto en gastronomía como en conservación de pescados según técnicas culinarias regionales.
La arquitectura art nouveau de Aveiro, desarrollada durante la prosperidad económica del cambio de siglo cuando el comercio atlántico enriquecía familias burguesas que construyeron residencias de estilo ecléctico inspirado en corrientes artísticas européas, crea un conjunto urbano único donde fachadas decoradas con azulejos, hierro forjado y motivos vegetales estilizados reflejan el gusto refinado de una burguesía comercial que supo adaptar influencias internacionales a sensibilidades locales. Los museos de la ciudad conservan colecciones que documentan la evolución de artes decorativas regionales, incluyendo cerámicas, textiles y orfebrería que testimonian la riqueza cultural de una región que supo combinar tradición marinera con refinamiento artístico.
Gastronomía Lagunar y Dulces Conventuales
Aveiro desarrolló una gastronomía específica basada en productos lagunares que incluye anguilas, lampreas, camarones y pescados de agua salobre preparados según recetas tradicionales que respetan sabores naturales mientras incorporan técnicas culinarias que reflejan influencias atlánticas y mediterráneas. Los ovos moles, dulces conventuales elaborados con yemas de huevo y azúcar según recetas monásticas secretas, se presentan en formas que imitan conchas marinas y peces, creando especialidades reposteras que simbolizan la relación entre tradición gastronómica y ambiente lagunar que caracteriza la identidad culinaria aveirense.
Braga: Roma Portuguesa y Centro Religioso
Braga emerge como capital espiritual del norte portugués, donde dos milenios de cristianismo continuo crearon un patrimonio religioso excepcional que incluye iglesias, monasterios y santuarios que reflejan diferentes períodos artísticos y devocionales desde los primeros siglos del cristianismo hasta creaciones contemporáneas que mantienen viva la vocación religiosa de una ciudad que alberga el primado de las Españas. Esta metrópolis de ciento ochenta mil habitantes, conocida como la Roma portuguesa por la concentración de edificios sacros y tradiciones litúrgicas que conserva, combina solemnidad religiosa con dinamismo contemporáneo en espacios urbanos donde arquitectura histórica convive con creaciones modernas que respetan el carácter señorial heredado de siglos de poder eclesiástico.
El Santuario del Bom Jesus do Monte, conjunto arquitectónico barroco del siglo XVIII que corona una colina a cinco kilómetros de la ciudad, desarrolla una iconografía ascensional donde escalinatas monumentales conducen hacia una iglesia de peregrinación a través de capillas que representan episodios de la Pasión de Cristo según programas teológicos que combinan devoción popular con refinamiento artístico. El funicular centenario que facilita el acceso al santuario, las vistas panorámicas que abarcan todo el valle del Ave y los jardines que rodean el conjunto religioso crean un destino de peregrinación que atrae tanto devotos como visitantes interesados en patrimonio arquitectónico y paisajístico excepcional.
La Catedral de Braga, edificio que combina elementos románicos, góticos y barrocos resultado de construcciones y reformas realizadas durante ocho siglos de evolución arquitectónica, conserva tesoros artísticos únicos que incluyen retablos dorados, azulejería historiada y órganos históricos que testimonian la riqueza acumulada durante siglos cuando arzobispos ejercían poder temporal además de espiritual sobre extensos territorios del norte português. Los museus de arte sacra revelan colecciones de orfebrería, textiles litúrgicos y escultura religiosa que documentan la evolución de artes decorativas al servicio del culto católico, mientras que archivos catedralicios conservan documentos medievales que permiten reconstruir la historia social y económica de una región donde iglesia y sociedad mantuvieron vínculos estrechos durante siglos.
Semana Santa y Tradiciones Litúrgicas
Braga mantiene celebraciones de Semana Santa que figuran entre las más solemnes de Portugal, con procesiones que incluyen confrarias centenarias, imágenes religiosas de valor artístico excepcional y rituales que combinan fervor popular con protocolo eclesiástico heredado de tradiciones barrocas. Estas ceremonias, que atraen visitantes de todo el país y del extranjero, revelan la continuidad de tradiciones devotas que conectan la ciudad contemporánea con siglos de vida religiosa que moldearon su identidad cultural y su paisaje urbano monumental.
