Circuitos por Malta
Sumario
Malta, situada en el corazón estratégico del Mediterráneo entre Sicilia y las costas africanas, constituye un archipiélago donde civilizaciones milenarias han dejado testimonios arqueológicos únicos en forma de templos megalíticos anteriores a Stonehenge, ciudades fortificadas construidas por los Caballeros de la Orden de San Juan y acantilados dorados que se sumergen en aguas cristalinas de tonalidades imposibles. Este pequeño país, con apenas 316 kilómetros cuadrados, concentra una densidad histórica excepcional donde cada rincón narra episodios fundamentales de la historia mediterránea, desde las invasiones árabes hasta los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
Las tres islas principales del archipiélago maltés – Malta, Gozo y Comino – ofrecen experiencias completamente diferentes dentro de distancias mínimas, permitiendo descubrir paisajes rurales tradicionales, ciudades barrocas perfectamente conservadas, calas vírgenes de aguas turquesas y sitios arqueológicos que documentan más de 7.000 años de ocupación humana continua. Los mejores circuitos de Voyage Privé diseñan itinerarios que aprovechan las dimensiones reducidas del archipiélago para combinar patrimonio histórico, naturaleza mediterránea y tradiciones culturales que fusionan influencias árabes, normandas, españolas, francesas e inglesas en una identidad nacional única.
Los más bellos circuitos en Malta con Voyage Privé
1. Circuito en grupo: combinado Malta y Gozo en 7 noches

Este circuito de siete noches representa la forma más completa de explorar el archipiélago maltés. La propuesta combina la aventura cultural con momentos de relajación en hoteles de 4 estrellas, ofreciendo una inmersión total en el patrimonio arquitectónico milenario de ambas islas. Los viajeros descubren los templos megalíticos, las ciudades medievales y las iglesias barrocas mientras saborean especialidades locales como pastizzi, ftira y cannoli.
El itinerario permite explorar tanto Malta como Gozo, adaptándose al día de llegada del viajero. La experiencia incluye visitas guiadas a La Valeta, excursiones a Mdina y tiempo libre en Gozo para disfrutar de su ambiente sereno. Las noches se distribuyen estratégicamente entre ambas islas, garantizando una experiencia equilibrada y enriquecedora.
Los alojamientos seleccionados son el Hotel Santana 4* en Malta y el Grand Hotel Gozo 4*, ambos reconocidos por su confort y ubicación privilegiada. El programa incluye desayuno diario y una comida durante la excursión a Gozo, permitiendo degustar la auténtica gastronomía maltesa con influencias mediterráneas.
Lo que más nos gusta: La perfecta combinación entre Malta y Gozo, los hoteles de calidad superior y la posibilidad de elegir entre dos itinerarios diferentes según el punto de llegada, ofreciendo una flexibilidad única para adaptarse a las preferencias de cada viajero.
2. Riquezas del archipiélago maltés en 5 o 7 noches

Conocida como la Perla del Mediterráneo, Malta revela todos sus secretos a través de este circuito flexible de 5 o 7 noches. El programa se centra en el descubrimiento del rico patrimonio histórico de la isla principal, con la opción de extender la experiencia hacia Gozo para aquellos que eligen la estancia más larga. El itinerario incluye navegación en embarcaciones tradicionales por el puerto de Vittoriosa, una experiencia única que conecta a los viajeros con las tradiciones marítimas maltesas.
La estancia de cinco noches se concentra en los lugares más emblemáticos de Malta: Mdina, la Ciudad del Silencio, las Tres Ciudades con su arquitectura medieval, y el sur de la isla con sus paisajes costeros espectaculares. La versión extendida de siete noches incorpora una jornada completa en Gozo, incluyendo los templos megalíticos de Ggantija y la ciudadela medieval de Victoria.
El alojamiento en el Hotel Qawra Palace 4* Superior garantiza una experiencia de alta calidad en el norte de Malta. El régimen de media pensión incluye almuerzos durante las excursiones, permitiendo disfrutar de la gastronomía local sin preocupaciones logísticas.
Lo que más nos gusta: La flexibilidad de elegir entre 5 o 7 noches según las preferencias personales, el crucero por el puerto en embarcación tradicional y la ubicación estratégica del hotel que facilita el acceso a todas las atracciones principales.
3. Malta, una joya mediterránea en 5 o 7 noches

Enclavada en el corazón del Mediterráneo resplandeciente, Malta despierta el alma y cautiva el corazón a través de este circuito diseñado para revelar la esencia más auténtica del archipiélago. Entre pintorescos pueblos de callejuelas coloridas, playas de aguas cristalinas y un patrimonio milenario excepcional, cada rincón invita a la evasión y al descubrimiento.
El programa permite elegir entre una estancia de cinco noches centrada en Malta o una experiencia extendida de siete noches con días libres adicionales para explorar a ritmo personal. Las excursiones incluyen Mdina-Rabat-Mosta con almuerzo incluido, las Tres Ciudades con paseo en barco típico, y una exploración del sur de la isla hacia la famosa Gruta Azul.
Los viajeros pueden optar entre dos categorías hoteleras: el Hotel Soreda 4* en categoría estándar o el Hotel Santana 4* en categoría superior. Ambos establecimientos ofrecen desayuno incluido y la posibilidad de añadir media pensión para mayor comodidad durante la estancia.
Lo que más nos gusta: La posibilidad de personalizar la experiencia con dos opciones hoteleras diferentes, los días libres adicionales en la versión de 7 noches que permiten disfrutar de la isla a ritmo personal, y las excursiones que combinan historia, cultura y paisajes naturales excepcionales.
4. Autotour: Malta y Gozo de 5 a 9 noches

Para los viajeros que prefieren la libertad total de movimiento, este autotour representa la opción ideal para descubrir Malta y Gozo al ritmo personal. Con coche de alquiler incluido, los participantes pueden explorar ciudades costeras, calas escondidas y monumentos históricos siguiendo sus propios horarios y preferencias. La experiencia se complementa con una audioguía disponible en el teléfono móvil para enriquecer las visitas.
El programa ofrece tres duraciones diferentes: cinco noches con excursión de un día a Gozo, siete noches dividiendo la estancia entre Malta y Gozo, o nueve noches para una exploración más profunda de ambas islas. Las sugerencias de itinerario incluyen La Valeta y los jardines botánicos de San Antón, Mdina y los acantilados de Dingli, el pueblo pesquero de Marsaxlokk y los templos megalíticos de Tarxien.
Los alojamientos varían según la duración elegida, con hoteles de 4 estrellas en categoría estándar o superior, tanto en Malta como en Gozo. La fórmula incluye únicamente desayuno, ofreciendo total libertad para explorar la gastronomía local en restaurantes elegidos personalmente.
Lo que más nos gusta: La libertad absoluta que proporciona el coche de alquiler incluido, la flexibilidad de elegir entre tres duraciones diferentes según las preferencias personales, y la audioguía que enriquece la experiencia de descubrimiento sin las limitaciones de los tours grupales tradicionales.
La Valleta: Capital barroca entre bastiones y palacios granmaestros
La Valleta, fundada en 1566 por el Gran Maestre Jean Parisot de la Valette tras la victoria cristiana en el Gran Sitio de Malta, representa una de las ciudades fortificadas mejor conservadas del mundo, donde calles geométricamente diseñadas descienden hacia puertos naturales protegidos por bastiones que han resistido siglos de asedios. Esta capital, declarada Patrimonio de la Humanidad en su totalidad, concentra palacios barrocos, iglesias ornamentadas y museos que albergan obras maestras de Caravaggio en espacios urbanos donde cada edificio documenta episodios de la épica resistencia maltesa contra el Imperio Otomano.
El Palacio del Gran Maestre, actual sede del presidente de Malta, conserva armaduras, tapices flamencos y salones de estado donde los Caballeros de la Orden de San Juan gobernaron el Mediterráneo durante tres siglos, mientras sus jardines superiores ofrecen vistas panorámicas sobre el Grand Harbour donde galeras cristianas se enfrentaron a flotas otomanas en batallas que decidieron el equilibrio de poder mediterráneo. La Concatedral de San Juan, construida por el arquitecto maltés Gerolamo Cassar, alberga la obra maestra de Caravaggio "La decapitación de San Juan Bautista" en capillas laterales donde están sepultados Grandes Maestres cuyas lápidas de mármol policromo narran la historia de la Orden.
Los Jardines de Barrakka Superior proporcionan el mirador más espectacular sobre el puerto donde antiguos astilleros navales se han transformado en centros culturales contemporáneos, mientras la ceremonia diaria del cañonazo recuerda tradiciones militares que conectan La Valleta con su pasado como fortaleza inexpugnable. Las calles Republic y Merchants concentran boutiques artesanales donde orfebres locales continúan trabajando la filigrana maltesa, técnica de orfebrería transmitida desde períodos árabes que produce joyas características reconocidas internacionalmente.

Las Tres Ciudades: Culla de la historia naval maltesa
Vittoriosa, Senglea y Cospicua, conocidas colectivamente como las Tres Ciudades, preceden históricamente a La Valleta como primeros asentamientos de los Caballeros Hospitalarios en Malta, conservando arquitecturas medievales y fortificaciones marítimas que documentan la evolución de técnicas defensivas navales desde el siglo XVI. Estas ciudades portuarias, conectadas por paseos marítimos que bordean calas naturales, albergan iglesias parroquiales donde vírgenes patronas procesionan durante festividades que mantienen tradiciones católicas profundamente arraigadas en la sociedad maltesa.
Vittoriosa (Birgu) preserva el Fuerte de San Ángelo, fortaleza que resistió el Gran Sitio de 1565 y desde donde el Gran Maestre La Valette dirigió la defensa cristiana, mientras sus calles estrechas conducen al Museo Marítimo, donde galeras de guerra, uniformes navales e instrumentos de navegación documentan la supremacía maltesa en aguas mediterráneas. Los palacios de los Auberges, residencias donde se alojaban caballeros según sus nacionalidades, exhiben heráldicas europeas talladas en fachadas de piedra caliza dorada que caracteriza la arquitectura maltesa tradicional.
Senglea, construida sobre una península que se adentra en el Grand Harbour, ofrece desde sus murallas vistas únicas sobre La Valleta, mientras sus jardines de guerra conservan torres de vigilancia adornadas con símbolos apotropaicos (ojos y orejas tallados) que supuestamente protegían la ciudad de invasiones enemigas. Cospicua, la mayor de las Tres Ciudades, mantiene tradiciones artesanales en talleres familiares donde carpinteros navales construyen luzzus (embarcaciones pesqueras tradicionales) pintadas con colores vivos y decoradas con ojos de Osiris que perpetúan supersticiones mediterráneas milenarias.
Gozo: Isla hermana entre tradiciones rurales y paisajes bucólicos
Gozo, segunda isla en tamaño del archipiélago maltés, conserva paisajes rurales tradicionales donde terrazas de piedra seca cultivan higueras, viñedos y olivos en campos delimitados por muros ancestrales que crean mosaicos agrícolas únicos en el Mediterráneo. Esta isla, conectada con Malta mediante ferries que cruzan el estrecho canal en 25 minutos, mantiene ritmos de vida tradicionales donde festividades religiosas, mercados de productos locales y talleres artesanales preservan tradiciones que han resistido la modernización turística.
Victoria (Ir-Rabat), capital gozitana, se desarrolla alrededor de la Cittadella, fortaleza medieval construida sobre colinas que dominan paisajes rurales donde iglesias barrocas emergen entre campos cultivados, creando estampas bucólicas fotografiadas por viajeros que buscan autenticidad mediterránea. La Catedral de Gozo, diseñada por Lorenzo Gafà, hermano del arquitecto que construyó la catedral de Mdina, exhibe técnicas de perspectiva barroca que crean ilusiones ópticas en techos pintados que simulan cúpulas inexistentes.
Los templos megalíticos de ?gantija, anteriores en mil años a las pirámides egipcias, documentan civilizaciones neolíticas que desarrollaron técnicas arquitectónicas sofisticadas para transportar bloques calizos de varias toneladas sin herramientas metálicas, mientras altares ceremoniales sugieren rituales religiosos relacionados con cultos de fertilidad que precedieron religiones mediterráneas posteriores. Las salinas tradicionales de Gozo continúan produciendo sal marina mediante técnicas de evaporación solar transmitidas durante siglos, creando paisajes geométricos donde trabajadores locales mantienen conocimientos ancestrales sobre aprovechamiento de recursos naturales.
Comino: Santuario natural de aguas cristalinas
Comino, la menor de las tres islas habitadas del archipiélago, funciona como reserva natural donde la Blue Lagoon atrae visitantes internacionales hacia aguas turquesas de transparencia caribeña en un enclave mediterráneo protegido de desarrollos turísticos masivos. Esta isla, habitada únicamente por una familia de agricultores, preserva ecosistemas marinos prístinos donde praderas de posidonia oceánica filtran aguas, creando visibilidades subacuáticas excepcionales para actividades de esnórquel y buceo.
Las excursiones en barco desde Malta y Gozo permiten acceder a calas vírgenes como Crystal Lagoon, donde formaciones rocosas calcáreas crean piscinas naturales de aguas templadas durante todo el año, mientras senderos costeros conducen a la Torre de Santa María, fortificación del siglo XVII construida por los Caballeros para vigilar rutas marítimas entre Malta y Sicilia. Los acantilados occidentales de Comino albergan colonias de aves marinas protegidas donde especies endémicas como el halcón maltés anidan en cavidades rocosas inaccesibles a predadores terrestres.

Mdina: Ciudad silenciosa entre murallas medievales
Mdina, antigua capital maltesa conocida como "Città Silenciosa" por sus calles empedradas donde únicamente resuenan pasos de peatones y cascos de caballos que tiran carruajes turísticos, conserva arquitecturas normandas, árabes y barrocas en palacios señoriales habitados por familias aristocráticas maltesas que mantienen tradiciones nobiliarias centenarias. Esta ciudad fortificada, situada en el punto más elevado de Malta, domina paisajes rurales que se extienden hasta costas marítimas mientras campanarios de iglesias parroquiales emergen entre campos cultivados, creando panorámicas que documentan la Malta rural tradicional.
Las murallas de Mdina, reforzadas durante las dominaciones árabes que dieron nombre a la ciudad (Medina), protegen callejuelas estrechas donde palacios con escudos heráldicos exhiben portadas barrocas talladas en piedra calcárea local, mientras balcones de hierro forjado y patios interiores reflejan influencias arquitectónicas que fusionan tradiciones mediterráneas con adaptaciones climáticas locales. La Catedral de San Pablo, construida sobre la supuesta cueva donde el apóstol predicó durante su naufragio en Malta, alberga obras de Mattia Preti y reliquias que conectan la isla con orígenes cristianos documentados en textos bíblicos.
Los museos de Mdina, instalados en palacios históricos, exhiben colecciones de arte religioso, instrumentos de tortura medievales y recreaciones históricas que documentan episodios como la expulsión árabe, la llegada de los Caballeros y bombardeos británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Las murallas ofrecen vistas panorámicas sobre Mosta, donde la iglesia parroquial exhibe la tercera cúpula más grande del mundo, mientras terrazas de cafeterías históricas sirven pastizzi (empanadillas rellenas de ricotta o guisantes) acompañados de café turco en ambientes que preservan atmósferas medievales.
Acantilados de Dingli: Paisajes costeros y puestas de sol mediterráneas
Los acantilados de Dingli elevan paredes calcáreas verticales a más de 250 metros sobre aguas mediterráneas, creando miradores naturales donde puestas de sol mediterráneas adquieren intensidades cromáticas únicas, mientras islotes rocosos como Filfla emergen del horizonte marino como torres naturales que han servido de refugio a especies endémicas. Esta costa occidental maltesa, menos desarrollada turísticamente que playas orientales, conserva paisajes rurales donde campos de alcaparra, higueras chumba y plantas aromáticas mediterráneas crecen sobre suelos calizos que acumulan siglos de sedimentación marina.
La Capilla de la Magdalena, construida en el punto más elevado de los acantilados, ofrece ceremonias religiosas con vistas panorámicas sobre horizontes infinitos, mientras senderos costeros conducen a ?agar Qim, complejo megalítico donde alineaciones astronómicas documentan conocimientos neolíticos sobre solsticios y equinoccios que civilizaciones prehistóricas utilizaban para determinar calendarios agrícolas. Las canteras abandonadas de Dingli, donde durante siglos se extrajo piedra calcárea para construcciones maltesas, han creado anfiteatros naturales donde conciertos al aire libre aprovechan acústicas excepcionales.
Los productos agrícolas de Dingli, especialmente miel de tomillo, alcaparras encurtidas y aceite de oliva virgen extra, reflejan tradiciones campesinas que aprovechan microclimas mediterráneos para cultivar especies adaptadas a suelos calcáreos y precipitaciones escasas. Las granjas tradicionales abren sus puertas para degustaciones de productos locales donde propietarios explican técnicas ancestrales de agricultura de secano que han permitido mantener cultivos durante milenios sin irrigación artificial.
Templos megalíticos: Patrimonio neolítico único en el mundo
Los templos megalíticos malteses, distribuidos en ambas islas principales, constituyen las estructuras religiosas independientes más antiguas del mundo, anteriores a Stonehenge y las pirámides egipcias, documentando civilizaciones neolíticas que desarrollaron arquitecturas ceremoniales sofisticadas entre 3600 y 2500 a.C. utilizando únicamente herramientas de piedra y técnicas de construcción que permanecen parcialmente enigmáticas para arqueólogos contemporáneos.
?agar Qim y Mnajdra, situados en acantilados meridionales con vistas al islote de Filfla, exhiben alineaciones astronómicas que conectan cámaras interiores con fenómenos solares durante solsticios y equinoccios, sugiriendo que estas civilizaciones poseían conocimientos astronómicos avanzados que integraban observaciones celestiales con rituales religiosos. Las esculturas de la "Venus de Malta", figuras femeninas voluptuosas descubiertas en estos templos, documentan posibles cultos de fertilidad, mientras altares ceremoniales sugieren sacrificios rituales que precedieron tradiciones religiosas mediterráneas posteriores.
Tarxien, complejo templario situado cerca de La Valleta, conserva relieves decorativos que narran escenas ceremoniales donde procesiones, danzas rituales y ofrendas documentan prácticas religiosas neolíticas, mientras técnicas constructivas que utilizan megalitos de varias toneladas demuestran organizaciones sociales capaces de movilizar recursos humanos para proyectos arquitectónicos monumentales. El Hipogeo de ?al-Saflieni, necrópolis subterránea tallada en roca viva durante tres milenios, alberga cámaras funerarias donde acústicas naturales amplifican susurros, creando efectos sonoros que posiblemente facilitaban rituales funerarios.
Playas y calas: Paraísos mediterráneos entre arenas doradas
Las costas maltesas alternan playas de arena dorada con calas rocosas de aguas cristalinas donde temperaturas mediterráneas permiten baños durante ocho meses anuales, creando destinos balnearios que combinan patrimonio histórico con turismo de sol y playa en espacios geográficos reducidos. Golden Bay y G?ajn Tuffie?a, situadas en costas noroccidentales, ofrecen extensiones arenosas enmarcadas por acantilados donde chiringuitos familiares sirven pescado fresco capturado por luzzus tradicionales que continúan utilizando técnicas pesqueras ancestrales.
Mellie?a Bay, la playa arenosa más extensa del archipiélago, combina aguas poco profundas ideales para familias con vistas panorámicas sobre Gozo y Comino, mientras servicios de deportes acuáticos ofrecen windsurf, kayak y parasailing aprovechando vientos mediterráneos constantes. Las calas rocosas como St. Peter's Pool y Wied il-G?asri proporcionan accesos directos a aguas profundas donde el esnórquel y el buceo revelan fondos marinos poblados por especies mediterráneas protegidas en reservas naturales submarinas.
Las playas del sur como Pretty Bay y St. Thomas Bay mantienen ambientes más locales donde malteses practican tradicional passegio vespertino (paseo nocturno) mientras terrazas de restaurantes sirven especialidades marítimas como lampuki (pescado nacional maltés), pulpo guisado y aljotta (sopa de pescado) acompañadas de vinos locales que aprovechan varietales adaptados a climas mediterráneos secos. Los centros de buceo certificados ofrecen inmersiones en pecios históricos donde barcos de guerra británicos, aviones de la Segunda Guerra Mundial y embarcaciones fenicias crean arrecifes artificiales que han desarrollado ecosistemas marinos únicos.
Malta demuestra cómo territorios reducidos pueden concentrar patrimonios históricos excepcionales, paisajes naturales preservados y tradiciones culturales vivas en espacios accesibles que permiten experiencias inmersivas completas durante estancias breves. Este archipiélago mediterráneo, situado en encrucijadas estratégicas que han atraído civilizaciones durante milenios, proporciona aventuras que combinan arqueología prehistórica, arquitectura militar, gastronomía marina y playas paradisíacas en uno de los destinos mediterráneos más auténticos y diversos.
