Escapada a Logroño
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Escapada a Logroño
Sumario
Logroño se alza como una capital discreta pero magnética, capaz de ofrecer experiencias memorables sin el bullicio de las metrópolis. Su tamaño humano permite descubrir a pie monumentos como la Concatedral de Santa María de la Redonda, pasear por el Paseo del Espolón y adentrarse en la Calle Laurel para iniciar una ruta de tapas que se graba en la memoria. Esta ciudad riojana combina tradición vinícola con modernidad gastronómica, posicionándose como puerta de entrada a las bodegas más prestigiosas de España y a pueblos con encanto que conservan intacto su legado medieval. Regístrese en nuestro portal para acceder a estancias excepcionales en hoteles boutique, balnearios históricos y alojamientos con vistas a viñedos que transformarán su escapada en una vivencia sensorial completa, donde cada detalle ha sido pensado para satisfacer a los viajeros más exigentes.
Los hoteles más bonitos en Logroño y La Rioja
Antes de sumergirse en itinerarios y actividades, descubra una selección de alojamientos excepcionales en Logroño y La Rioja disponibles en nuestro portal, ideales para convertir su escapada en una experiencia inolvidable.
Balneario de Arnedillo 4* - La Rioja / Logroño

Situado en pleno corazón de La Rioja, el Balneario de Arnedillo ofrece una escapada de bienestar completa con acceso a circuito termal de aguas mineromedicinales, tratamientos personalizados y gastronomía local. Sus habitaciones superiores combinan confort y vistas al entorno natural, convirtiendo cada estancia en un paréntesis de relax. Ideal para quienes buscan desconectar tras recorrer bodegas y pueblos riojanos, este balneario histórico es sinónimo de descanso y tradición termal.
Lo que nos encanta: El acceso ilimitado al circuito termal con aguas a temperatura constante, perfecto para relajarse después de una jornada de cata y tapeo por Logroño.
Viura 4* - Villabuena de Álava

El hotel Viura es un referente de diseño contemporáneo en la Rioja Alavesa, a pocos kilómetros de Logroño. Sus cubos de hormigón suspendidos sobre viñedos ofrecen vistas panorámicas únicas y un ambiente vanguardista. La propuesta gastronómica del restaurante, acompañada de una vinoteca selecta, convierte cada comida en una experiencia sensorial. Perfecto para parejas y amantes del enoturismo que desean combinar arquitectura, vino y naturaleza en un solo enclave.
Lo que nos encanta: Las vistas a los viñedos desde las habitaciones y la cercanía a bodegas emblemáticas como Marqués de Riscal, accesibles en pocos minutos.
DWO La Rioja 4*

Este wine hotel boutique se encuentra inmerso en viñedos, ofreciendo una experiencia centrada en la tradición vinícola riojana. Con ambiente acogedor, habitaciones confortables y botella de bienvenida, el DWO La Rioja es ideal para escapadas en pareja o con amigos que buscan autenticidad y proximidad a las rutas del vino. Su ubicación estratégica permite explorar bodegas históricas y pueblos con encanto sin renunciar al descanso en un entorno tranquilo y natural.
Lo que nos encanta: La inmersión total en el universo del vino, desde el check-in hasta las recomendaciones personalizadas de bodegas y catas en la zona.
NATURA Resorts - La Rioja

Situado en Casalarreina, NATURA Resorts ofrece villas familiares amplias y confortables, perfectas para escapadas en familia o grupos. El complejo incluye actividades organizadas, excursiones a bodegas y catas, así como espacios comunes para el disfrute de todas las edades. Su enfoque accesible y versátil lo convierte en una opción ideal para quienes desean combinar relax, enoturismo y comodidad en un solo lugar, sin renunciar a la proximidad con Logroño y los principales atractivos de La Rioja.
Lo que nos encanta: La oferta de actividades para toda la familia y la posibilidad de disfrutar de catas y excursiones incluidas, facilitando la organización del viaje.
Por qué elegir Logroño para una escapada
Breve presentación de la ciudad y su encanto
Logroño, capital de La Rioja, despliega un encanto urbano que seduce desde el primer instante. Su casco histórico, recorrible a pie en pocas horas, alberga joyas arquitectónicas como la Concatedral de Santa María de la Redonda con sus emblemáticas torres gemelas, la Muralla del Revellín que recuerda su pasado defensivo y el Paseo del Espolón, arteria verde flanqueada por plátanos centenarios donde los logroñeses disfrutan de tertulias y paseos vespertinos. La ciudad ostenta con orgullo su reputación de capital gastronómica, concentrando en la Calle Laurel y la Calle Portales decenas de bares tradicionales donde el tapeo alcanza categoría de arte. Su posición estratégica la convierte en punto de partida perfecto hacia bodegas centenarias, pueblos medievales encaramados en colinas y viñedos que se extienden hasta perderse en el horizonte. Esta mezcla de tradición vinícola, patrimonio histórico accesible y gastronomía de primer nivel configura un destino ideal para escapadas de fin de semana que buscan experiencias auténticas sin renunciar a la comodidad urbana.
Mejor época para la visita y clima
Logroño disfruta de un clima continental moderado que marca ritmos diferenciados a lo largo del año. Los veranos, cálidos y secos, invitan a disfrutar de terrazas al aire libre y paseos vespertinos por el Ebro, mientras que los inviernos, frescos pero no extremos, resultan perfectos para refugiarse en bares tradicionales degustando guisos de cuchara y vinos de crianza. La primavera, especialmente entre abril y junio, despliega su esplendor con temperaturas suaves que oscilan entre 15 y 25 grados, viñedos en floración y una luz especial que baña las calles del casco antiguo. El otoño, particularmente septiembre y octubre, representa la época dorada para los amantes del enoturismo: la vendimia transforma La Rioja en un espectáculo cromático de ocres y dorados, las bodegas abren sus puertas para actividades especiales y las festividades locales como San Mateo en septiembre llenan las calles de música y celebración. Incluso el invierno tiene su atractivo para quienes priorizan el relax en balnearios como Arnedillo o Grávalos, donde las aguas termales ofrecen un refugio perfecto tras jornadas de visitas culturales.
Perfil de viajero: escapada en pareja, en familia o enológica
Logroño se adapta con elegancia a distintos perfiles de viajero. Las parejas encuentran en la ciudad el escenario perfecto para una escapada romántica: cenas en restaurantes con propuestas gastronómicas de autor, paseos al atardecer por el Paseo del Espolón, noches en hoteles boutique con vistas a viñedos y la intimidad de una cata privada en bodega histórica. Las familias descubren un destino accesible que combina cultura, naturaleza y actividades para todas las edades: visitas al Museo de La Rioja donde los niños pueden aprender jugando, paseos en bicicleta por el Parque del Ebro, excursiones a pueblos medievales como Briones donde el tiempo parece detenido, y alojamientos como NATURA Resorts que ofrecen servicios pensados para el confort familiar. Los grupos de amigos y aficionados al enoturismo priorizan las visitas a bodegas emblemáticas en Haro o Elciego, la ruta de tapas que se extiende hasta altas horas de la madrugada en la Calle Laurel, y estancias en wine hotels como DWO La Rioja donde cada detalle respira tradición vinícola. Para quienes buscan desconexión absoluta, los balnearios cercanos como el Balneario de Arnedillo ofrecen circuitos termales y tratamientos que complementan la experiencia enológica con momentos de relax profundo.
Itinerarios recomendados (para 1, 2 y 3 días)
Escapada express: 24 horas en Logroño (imprescindibles)
Una jornada intensa en Logroño exige priorizar los imprescindibles sin prisa pero sin pausa. La mañana arranca con un recorrido por el casco histórico: la Concatedral de Santa María de la Redonda impresiona con su fachada barroca y el famoso cuadro del Calvario; la Muralla del Revellín permite imaginar la ciudad fortificada de antaño; el Paseo del Espolón invita a un respiro entre plátanos centenarios y esculturas urbanas. A mediodía, la Calle Laurel recibe al visitante con sus bares emblemáticos donde probar champiñones rellenos, croquetas cremosas y pinchos de tortilla que se deshacen en el paladar, todo ello acompañado de un chato de Rioja tinto. Por la tarde, el Museo de La Rioja ofrece un recorrido por la historia regional desde la prehistoria hasta el siglo XX, mientras que el Parque del Ebro proporciona un espacio verde para pasear junto al río. Al atardecer, la ruta de tapas se retoma con intensidad: la Calle Portales complementa la oferta de Laurel con propuestas más contemporáneas, y la noche se cierra en alguna terraza del centro donde el ambiente logroñés alcanza su máxima expresión.
Fin de semana típico: 2 días (tapas, bodega y paseo histórico)
Un fin de semana en Logroño permite profundizar en la esencia riojana sin prisas. El primer día comienza con la instalación en el alojamiento elegido, ya sea el diseño vanguardista del Viura con sus vistas a viñedos o el relax termal del Balneario de Arnedillo, seguido de un paseo por el centro histórico que incluye la Concatedral, el Paseo del Espolón y un almuerzo de tapas en Laurel. La tarde se dedica a una excursión a Haro, donde el barrio de la Estación concentra bodegas centenarias que ofrecen visitas guiadas y catas comentadas de vinos que van desde jóvenes frescos hasta reservas que han dormido años en barricas de roble. La cena de regreso en Logroño cierra la jornada en algún restaurante del centro que propone cocina regional actualizada. El segundo día arranca con calma: visita al Museo de La Rioja o paseo por tiendas de productos locales donde adquirir conservas, embutidos y, por supuesto, botellas de vino. El almuerzo en Calle Portales introduce variaciones gastronómicas respecto al día anterior, y la tarde se dedica a un último paseo por el Ebro antes del regreso, con la promesa de volver pronto.
Estancia 3 días: ruta enológica más excursiones a pueblos cercanos
Tres días permiten diseñar una escapada completa que combina ciudad, enoturismo y descubrimiento de pueblos con encanto. El primer día replica el itinerario del fin de semana típico: centro histórico, tapas y visita a bodega en Haro. La segunda jornada se consagra por entero a una excursión por la ruta del vino: salida temprana hacia Briones, pueblo medieval encaramado en una colina desde donde se domina un mar de viñedos, visita al Museo de la Cultura del Vino que explica de forma didáctica los secretos de la elaboración riojana, y continuación hacia Haro para recorrer el barrio de la Estación, donde bodegas históricas abren sus puertas a visitantes que desean comprender la tradición centenaria del vino de Rioja. Si el tiempo lo permite, una incursión hasta Elciego para admirar la bodega Marqués de Riscal diseñada por Frank Gehry añade un toque vanguardista a la jornada. El tercer día ofrece una opción de naturaleza y gastronomía de montaña con una ruta hacia Ezcaray, pueblo serrano que combina arquitectura tradicional con propuestas culinarias basadas en productos de la tierra, o bien una visita a Santo Domingo de la Calzada, enclave fundamental del Camino de Santiago donde la catedral y su famoso gallinero sorprenden al visitante. El regreso a Logroño para una última ronda de tapas cierra el círculo de una escapada perfecta. Quienes deseen ampliar horizontes pueden considerar el Autotour por el País Vasco, que incluye noches en Logroño y conecta con destinos vascos cercanos.

Actividades imprescindibles en Logroño y alrededores
Ruta de tapas por la Calle Laurel y Calle Portales
La ruta de tapas por la Calle Laurel y la Calle Portales constituye el alma gastronómica de Logroño y la experiencia más auténtica que puede vivir cualquier visitante. Decenas de bares tradicionales, cada uno especializado en una tapa emblemática, se suceden a lo largo de estas calles peatonales donde el ritual del tapeo alcanza dimensión de ceremonia social. Champiñones rellenos que desbordan jugosidad, croquetas de jamón con bechamel sedosa, patatas bravas con salsa picante equilibrada, pinchos de tortilla en su punto exacto de cuajado, setas salteadas con ajo y perejil, bacalao preparado de múltiples formas: cada bar defiende su especialidad con orgullo y los logroñeses conocen exactamente dónde probar cada plato. La costumbre local dicta ir de bar en bar, pidiendo una tapa y un chato de vino en cada parada, conversando con amigos o desconocidos en la barra, siguiendo el flujo natural de una tradición que se ha mantenido intacta durante generaciones. El ambiente, especialmente animado los fines de semana y días festivos, transforma estas calles en un hervidero de vida donde residentes y visitantes comparten la pasión por la buena mesa y el buen vino, convirtiendo el simple acto de comer en una celebración colectiva que se extiende hasta altas horas de la madrugada.
Visitas a bodegas y experiencias de cata (qué esperar)
Una visita a bodega en La Rioja representa mucho más que un simple recorrido turístico: constituye una inmersión sensorial en siglos de tradición vinícola. El itinerario típico comienza en los viñedos, donde el guía explica las variedades de uva cultivadas (tempranillo, garnacha, graciano, mazuelo), los ciclos de la vid y la importancia del terruño riojano. Después se accede a la sala de barricas, catedral silenciosa donde miles de toneles de roble francés o americano albergan vinos que evolucionan lentamente durante meses o años, adquiriendo complejidad aromática y estructura en boca. La zona de embotellado revela los procesos finales antes de que el vino llegue al consumidor. La cata comentada, momento culminante de la experiencia, permite degustar entre dos y cuatro vinos representativos de la bodega: un joven afrutado y directo, un crianza con notas de vainilla y especias, un reserva estructurado y elegante, quizás un gran reserva que condensa décadas de saber hacer. Cada vino se acompaña de explicaciones sobre su elaboración y se marida con queso curado, embutidos ibéricos o pan de pueblo. Muchas bodegas emblemáticas en Haro, Elciego o Briones ofrecen experiencias premium que incluyen catas verticales, visitas a calados históricos excavados en roca o maridajes gourmet diseñados por chefs. Conviene reservar con antelación, sobre todo durante la vendimia o en puentes festivos. El DWO La Rioja facilita esta inmersión al ofrecer alojamiento especializado en enoturismo con recomendaciones personalizadas.
Excursiones de un día: Briones, Haro, Elciego, Ezcaray
Los alrededores de Logroño despliegan un abanico de excursiones que enriquecen cualquier escapada. Briones, pueblo medieval encaramado en lo alto de una colina, ofrece calles empedradas, casas de piedra con escudos nobiliarios y vistas panorámicas que abarcan un mar de viñedos hasta donde alcanza la vista; el Museo de la Cultura del Vino proporciona un recorrido didáctico imprescindible para comprender la historia vinícola regional. Haro, capital del vino de Rioja Alta, concentra en su barrio de la Estación bodegas centenarias que conservan fachadas decimonónicas y calados excavados en roca; el ambiente tradicional de sus bares y restaurantes invita a prolongar la visita hasta el atardecer. Elciego sorprende con la bodega Marqués de Riscal, cuya arquitectura vanguardista diseñada por Frank Gehry contrasta con el entorno rural y ofrece experiencias enológicas de lujo que incluyen catas exclusivas, visitas privadas y gastronomía de alto nivel en su restaurante con estrella Michelin. Ezcaray, pueblo de montaña enclavado en la Sierra de la Demanda, propone un cambio de registro: naturaleza exuberante, senderos accesibles para caminatas suaves, gastronomía de montaña basada en caza y setas, y en invierno acceso a la estación de esquí Valdezcaray. Alquilar coche garantiza flexibilidad para combinar varios destinos en una jornada, aunque también existen excursiones organizadas que facilitan la logística. Quienes deseen ampliar el radio de acción pueden considerar el Autotour por el País Vasco, que conecta La Rioja con destinos vascos cercanos en un recorrido de varios días.

Tipos de alojamiento y cómo elegir
Balnearios y hoteles con spa para una escapada relajante
La Rioja atesora una tradición termal centenaria materializada en balnearios históricos que emergen en valles discretos donde brotan aguas mineromedicinales con propiedades terapéuticas reconocidas. El Balneario de Arnedillo y el Hotel Balneario de Grávalos ofrecen circuitos termales con aguas que emergen a temperatura constante, piscinas de contraste, chorros cervicales, camas de burbujas y jacuzzis, complementados con servicios de hidroterapia, masajes descontracturantes, tratamientos faciales y propuestas gastronómicas basadas en productos regionales. Estos establecimientos combinan arquitectura tradicional rehabilitada con instalaciones modernas, creando espacios donde el tiempo parece detenerse y el único objetivo consiste en desconectar por completo. Resultan ideales para parejas que buscan romanticismo y relax, viajeros que necesitan recuperar energías tras jornadas intensas de visitas y catas, o quienes simplemente desean experimentar los beneficios de las aguas termales en un entorno natural privilegiado. Muchos hoteles boutique y resorts distribuidos por la región integran spas con piscinas climatizadas, saunas, baños turcos y zonas de relax que, sin alcanzar la especialización de los balnearios históricos, proporcionan un complemento perfecto para estancias centradas en enoturismo y gastronomía.
Hoteles boutique en el centro y alojamientos rurales en La Rioja
La oferta de alojamiento en Logroño y La Rioja se diversifica entre hoteles boutique urbanos y establecimientos rurales con encanto. Los primeros, ubicados en el casco histórico de Logroño, proponen diseño contemporáneo, habitaciones equipadas con todas las comodidades, ubicación privilegiada a escasos metros de la Calle Laurel, la Concatedral y el Paseo del Espolón, y servicios personalizados que incluyen desde conserjería especializada hasta desayunos gourmet con productos locales. Representan la elección perfecta para quienes priorizan la inmersión urbana, desean recorrer la ciudad a pie sin depender del coche y valoran la proximidad a restaurantes, bares y monumentos. Los alojamientos rurales, distribuidos por pueblos vinícolas y valles discretos, ofrecen una experiencia radicalmente distinta: casas rurales rehabilitadas con respeto a la arquitectura tradicional, hoteles con encanto integrados en paisajes de viñedos, vistas que abrazan horizontes de vid y cielo, silencio roto únicamente por el canto de los pájaros, y acceso directo a bodegas sin necesidad de largos desplazamientos. El Viura, con su arquitectura vanguardista suspendida sobre viñedos, ejemplifica la fusión entre diseño contemporáneo y entorno natural, mientras que el DWO La Rioja representa la esencia del wine hotel boutique inmerso en tradición vinícola.
Consejos para elegir según presupuesto y plan (enológico, gastronómico, relax)
La elección del alojamiento debe alinearse con el tipo de escapada planificada y el presupuesto disponible. Para un plan enológico intensivo que priorice visitas a bodegas y catas, conviene alojarse en establecimientos rurales cercanos a las principales zonas vinícolas (Haro, Elciego, Villabuena) o en wine hotels como el DWO La Rioja que incluyen servicios especializados: botella de bienvenida, recomendaciones personalizadas de bodegas, descuentos en catas, itinerarios enológicos diseñados. Para un plan gastronómico centrado en la ruta de tapas y restaurantes urbanos, resulta más práctico instalarse en el centro de Logroño, en hoteles boutique que permitan regresar a pie tras cenas prolongadas en la Calle Laurel o Calle Portales. Para un plan de relax que busque desconexión total, los balnearios como el Balneario de Arnedillo con circuito termal incluido representan la opción óptima, permitiendo combinar tratamientos de hidroterapia con excursiones puntuales a bodegas y pueblos cercanos. Nuestro portal ofrece estancias con relación calidad-precio excepcional, incluyendo servicios premium (desayuno buffet, acceso a spa, catas de vino, cenas gastronómicas) a tarifas ventajosas que multiplican el valor de la experiencia. Conviene comparar opciones según la duración de la estancia (escapadas de uno, dos o tres días) y verificar qué servicios se incluyen en cada tarifa para optimizar el presupuesto sin renunciar a la calidad.
Información práctica: cómo llegar y moverse por Logroño
Logroño goza de buena conectividad con las principales ciudades españolas. En coche, la autopista AP-68 comunica la capital riojana con Bilbao (aproximadamente una hora y media), Zaragoza (hora y cuarto) y Madrid (tres horas y media), ofreciendo flexibilidad horaria y posibilidad de realizar paradas en ruta para visitar bodegas o pueblos con encanto. El tren constituye una alternativa cómoda: Renfe conecta Logroño con Madrid, Barcelona, Zaragoza y Bilbao mediante servicios diarios que depositan al viajero en la estación, situada a diez minutos a pie del casco histórico, eliminando la necesidad de taxi. Para quienes prefieran volar, los aeropuertos más cercanos se encuentran en Bilbao (ciento veinte kilómetros) y Zaragoza (ciento setenta kilómetros); desde ambos existen servicios de autobús hacia Logroño o bien se puede alquilar coche directamente en el aeropuerto. Una vez en la ciudad, el centro histórico se recorre íntegramente a pie: la Concatedral, el Paseo del Espolón, la Calle Laurel y los principales monumentos se concentran en un radio de escasos cientos de metros. Para visitar bodegas y pueblos cercanos (Haro, Briones, Elciego, Ezcaray), alquilar coche proporciona autonomía total y permite diseñar itinerarios personalizados sin depender de horarios. El transporte público local mediante autobuses urbanos resulta limitado para turismo enológico, aunque existen empresas que organizan excursiones guiadas con transporte incluido, solución práctica para quienes no deseen conducir tras las catas.

Consejos finales para aprovechar al máximo su escapada a Logroño
Reservar alojamiento y visitas a bodegas con antelación, especialmente durante temporada alta (primavera, vendimia en septiembre-octubre, puentes festivos), garantiza disponibilidad en los mejores establecimientos y evita decepciones de última hora. Llevar calzado cómodo resulta imprescindible: las calles empedradas del casco histórico de Logroño, los recorridos por bodegas y las excursiones a pueblos como Briones o Ezcaray requieren caminar durante varias horas. Conviene dejar espacio en la maleta para adquirir productos locales que prolonguen la experiencia riojana más allá del viaje: botellas de vino cuidadosamente seleccionadas en bodegas, conservas artesanales de pimientos del piquillo o alcachofas, embutidos ibéricos curados, quesos de la región. La ruta de tapas constituye una experiencia social que requiere tiempo y actitud relajada: ir de bar en bar sin prisas, probar la especialidad de cada establecimiento, acompañar cada tapa con un chato de vino local, conversar con los camareros que conocen historias y anécdotas de cada rincón. Logroño y La Rioja ofrecen experiencias para todos los perfiles, desde el viajero cultural interesado en patrimonio histórico hasta el aficionado al enoturismo que busca catas exclusivas, pasando por quienes priorizan gastronomía, naturaleza o relax en balnearios. Una escapada bien planificada, combinando ciudad, bodegas, pueblos con encanto y momentos de descanso, garantiza recuerdos imborrables. Explore las ofertas exclusivas de nuestro portal para convertir su estancia en una experiencia premium donde cada detalle ha sido diseñado pensando en viajeros exigentes que valoran la calidad, la autenticidad y el confort.
Una escapada a Logroño trasciende el simple desplazamiento turístico para convertirse en una experiencia sensorial completa donde vino, gastronomía, patrimonio y naturaleza dialogan en perfecta armonía, dejando en el viajero la certeza de haber descubierto uno de los secretos mejor guardados de España.
Escapada a Logroño
La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) representan las estaciones óptimas para visitar Logroño, ofreciendo temperaturas agradables entre 15 y 25 grados, viñedos en floración o vendimia y festividades locales como San Mateo en septiembre. La vendimia a finales de septiembre resulta especialmente atractiva para aficionados al enoturismo, con actividades en bodegas, degustaciones y un ambiente festivo que impregna toda La Rioja. El invierno también tiene su encanto para disfrutar de balnearios como Arnedillo y gastronomía de interior.
La ruta de tapas por Calle Laurel y Calle Portales constituye el imprescindible absoluto, seguida de la visita a la Concatedral de Santa María de la Redonda, el paseo por el Paseo del Espolón y una excursión a bodega cercana con cata de vinos de Rioja. Estos puntos esenciales pueden disfrutarse en una jornada intensa de 24 horas, aunque lo ideal es dedicar al menos un fin de semana para saborear la ciudad sin prisas.
Briones, pueblo medieval con vistas panorámicas y Museo de la Cultura del Vino; Haro, capital del vino de Rioja Alta con bodegas centenarias en el barrio de la Estación; Elciego, donde la bodega Marqués de Riscal diseñada por Gehry ofrece arquitectura vanguardista y experiencias enológicas de lujo; Ezcaray, enclave serrano con naturaleza exuberante y gastronomía de montaña. Todos estos destinos se encuentran a menos de una hora en coche desde Logroño.
Día 1: explorar el centro histórico, tapeo en Calle Laurel y visita a bodega cercana. Día 2: excursión completa a Briones, Haro y bodegas emblemáticas de La Rioja, con almuerzo en pueblo tradicional. Día 3: ruta hacia Ezcaray para disfrutar de naturaleza y gastronomía de montaña, o bien visita a Santo Domingo de la Calzada en el Camino de Santiago, regresando a Logroño para última ronda de tapas antes de partir.
Para recorrer el centro de Logroño no resulta necesario, ya que todos los puntos de interés se encuentran a poca distancia a pie. Sin embargo, para visitar bodegas y pueblos cercanos como Haro, Briones, Elciego o Ezcaray, alquilar coche ofrece flexibilidad horaria y permite diseñar itinerarios personalizados. Existen también excursiones organizadas con transporte incluido para quienes prefieran no conducir tras las catas de vino.